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La democracia como ejercicio

Frecuentemente nos encontramos con la palabra ‘democracia’ sin entenderla, sin comprenderla, y sin practicarla; después de todo, ¿cuándo ejercemos democracia cuando compramos un producto, o cuando vamos al médico, o cuando cruzamos la calle?

La razón de esto es que su ejercicio se ha visto por mucho tiempo limitado a la esfera de unas pocas decisiones, por unos pocos decisores, que han ido formando una barrera entre el mundo de lo real, y el mundo de lo político. Tenemos un mundo político donde se toman decisiones, y un mundo real dónde se acatan órdenes; las decisiones son democráticas, y el poder es monárquico, vivimos en un imperio de la ley entendido como un monopolio de unas instituciones formales.

Sin embargo hay una ascepción, un significado, de la palabra imperio que olvidamos; un protectorado, una relación que involucra protectores y protegidos, que muy a menudo nos olvidamos. El imperio de la ley existe, de forma similar a los emperadores de antaño, como un medio de protección a los individuos y sus familias. Y ese es el significado que debería tener, la política como sujeto real del estado debería proteger a los individuos en lugar de imponer una ‘protección’ entendida como la que dán las mafias mediante la extorsión.

Existen quienes dicen que el estado ejerce la ‘protección’ mediante el poder extorsivo real del monopolio de la violencia.. y esto es real. Lo cuál difícilmente impida que la protección devenga en un régimen en el cuál si quienes ‘protegen’ exigen más, quienes son ‘protegidos’ también tienen derecho a exigir a cambio. Después de todo, ¿qué es una democracia sinó un contrato implícito entre ‘protectores’ y ‘protegidos’?

Y ello nos trae nuevamente a Río Negro, esa realidad despegada del mundo de la política, donde prima lo real; y dónde precisamos que lo político esté más cerca de lo real, y dónde precisamos que las obras se manifiesten en el presente a través de la infraestructura, los servicios, y los medios que aseguren un mejor porvenir a todos nosotros. En la intendencia prima lo real, siempre ha primado, y esa situación es insostenible a largo plazo. Precisamos una política más cercana a la realidad, precisamos que se descentralicen de forma real los servicios a cada ciudad, y que el departamento se rija de forma más democrática.

En consecuencia, creo necesaria la organización de quienes estén dispuestos, y se sientan convocados por la realidad a movilizarse a favor de una descentralización real del poder de la intendencia, para que todos tengan una cuota mayor de responsabilidad sobre el destino de nuestra comunidad. Para que la unión entre quienes protegen y ejercen el poder real, sea más cercana con quienes son protegidos y acatan la autoridad.

Creo necesaria la tarea porque sea quien sea la autoridad, o el partido de la autoridad, que siga en Río Negro, precisa atender una sociedad civil que esté dispuesta a negociar en igualdad de condiciones y a exigir una rendición de cuentas mejor de la que existe; porque hace falta más que la sumatoria de organizaciones, partidos políticos, y de sindicatos que existen.. se precisa a los ciudadanos que discrepan con todas las anteriores, que tienen una voz igual de válida, que debe ser puesta en consideración del poder real en pie de igualdad.

De lo contrario estamos ejerciendo la misma práctica hueca y carente de sentido que criticamos, porque ejercer el poder en el nombre de la democracia sin el consentimiento de todos es lo mismo que rezar con orgullo y sin humildad; una práctica que demuestra cinismo e incapacidad de entender que uno realiza una acción (la política) para conectarse con el otro con el propósito de conectarse con el otro.. el poder con el fin del poder mismo es un disparate sin sentido surgido de la vanidad inútil y la ignorancia de las personas.

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