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La Sinceridad

Hace ya mucho tiempo mi padre me dijo que la diferencia se establece, en lugar de hacerse. Es en estos términos que propongo mi solidaridad crítica como un protocolo político que sigo en la construcción de vínculos.

Tan lejos como la realidad permita, tan cerca como la coherencia dictamine; es la máxima que me ha enseñado la experiencia que he ido recabando estos últimos años, en mi experiencia con la ATD y con la participación de la electoralidad.

Es en estos términos que busco la articulación con las fuerzas vivas, con los sindicatos, y la izquierda; desde la solidez de mi crítica hacia las prácticas contrarias a mis valores democráticos, humanos y racionales, como al respeto y la adhesión íntima al nacionalismo oriental.

Son mayores los desafíos estructurales, como la desidia, la corrupción y la burocratización que los elementos que justifican el rechazo a una coordinación más estrecha.

Es en este ámbito que extiendo mi mano a favor de un diálogo más fluído, desde el respeto a nuestras diferencias, y a la construcción de puentes que incluyan a todos.

Mi trabajo, mi convicción, y mis lealtades yacen con el Partido Nacional, mi responsabilidad y mi conciencia están el bien público porque de lo contrario la lealtad al Partido es hueca, cínica y oportunista.

Es mi más profundo deseo que el partido sea individualmente responsable, y se haga colectivamente a cargo de la toma de decisiones de forma vehemente y apegada a sus principios. Por eso rechazo decisiones como la tala de árboles en el Parque detrás del Estadio Liebig’s, tomadas de espalda al público y sin debida comunicación y explicación a la sociedad civil.

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