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La articulación social que necesitamos

¡Feliz año nuevo!

Desde hace ya un tiempo a esta parte que existe una percepción de que el gobierno está perdiendo la guerra contra la delincuencia, más allá de los datos proporcionados por el ministerio del interior, y de la gestión de gobierno de estos últimos años. Se me ha señalado que la gestión fracasó en términos de seguridad, más allá de las promesas realizadas, y de los resultados.

Por eso considero necesario llegar a un paso más allá de lo que se ha hecho, creo que independiente de lo que hagan las autoridades debe ser la sociedad civil la que tome manos en el asunto de la violencia, tanto aquella causada por las condiciones de vida marginales que se reproducen, como de otras causas externas.

En clave de ello, la Universidad de la República hace tiempo que realiza talleres de extensión universitaria en nuestro departamento y pensando en otras circunstancias similares a las que tenemos en Fray Bentos (por ejemplo) quizá sea tiempo de que a través de la Facultad de Ciencias Sociales y en estrecha colaboración con las autoridades se logre institucionalizar un curso de arbitraje comunitario, resolución de conflictos de forma pacífica, y de liderazgos sociales.

Obviamente este enfoque constituye un parche más a un problema sistémico que sólo podrá resolverse de forma integral, y con más pasos en una dirección que asumo debe ser parte del diálogo social y político de nuestras comunidades. Pero estimo que la formación de actores en el terreno, capaces de identificar los focos de riesgo, las causas y de ser la primera línea para detener las consecuencias de estos actos vandálicos, será una acción más emprendida para resolver de forma efectiva la criminalidad en nuestra sociedad.

Por eso hago un llamado público a quienes estén interesados en escuchar a realizar las gestiones para implementar la articulación necesaria para alcanzar este hito, del cual estoy seguro de que incontables personas algún día podrían llegar salir favorecidas.

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