Últimamente, he estado escribiendo bastante, lo cuál resulta ser un tanto molesto, pero necesario desde un punto de vista catártico para mí, escribir reduce mi tedio y lo traspasa al resto de la humanidad. Y si embargo, busco ser productivo con estas estructuras mentales que eclosionan tal cuál fueran .. ‘deshechos’.
Entre los conceptos que deseo desarrollar el día de hoy, está el motivo por el cuál me aferro al concepto nacionalista, y la razón d’etré por la cuál aún me considero parte de esa tradición ideológica. Mucho se ha dicho de las peores tendencias del nacionalismo, pero a la gente le encanta olvidarse que las primeras revoluciones fueron nacionales, de pueblos que estaban cansados de sus monarcas, de sus otrora autoproclamados dueños oligárquicos.
Obviamente el concepto del nacionalismo moderno tiene poco que ver con el nacionalismo francés de pueblo vs oligarquía del siglo 18, pero vale la pena reflejar la razón por la cuál sigo reivindicando este proyecto como lo que es, un logro duradero para toda la historia de la humanidad.
La nación como la concebían los franceses era el pueblo para el beneficio del mismo pueblo, por el pueblo y con el pueblo. Era más que unas fronteras definidas, unas características étnicas, un lenguaje y una historia común, era la suma de los colectivos que sentían una solidaridad matizada, crítica pero sostenible, entre sí.
De ahí que resulta mi comparación con el internacionalismo, al que considero un sistema de solidaridad sin distinciones, quizá algún día realizable, pero hoy, al igual que hace 200 años, todavía utópico. Hasta que finalmente sea realizable de forma coherente precisamos un mundo con ciertas fronteras, con ciertos símbolos, y con ciertos rasgos distintivos.
Cada nación constituye su propio laboratorio social, que busca superar al resto en su propia área, un experimento que funciona sin prejuicio de ello para sus integrantes porque constituye una suerte de inercia sociológica que está firme desde la paz de Westfalia hace más de 300 años, un ‘estamos todos en desacuerdo, acordemos eso’.
Hasta entonces el internacionalismo al igual que muchos otros conceptos, como las distintas naciones, son sólo formas de pensar en competencia entre sí. Algún día se encontrarán en la cima de la montaña, pero hoy elijo creer que es otra la realidad.
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